Por fin me atreví

Amé la lectura desde pequeña, era el escondite perfecto en un mundo imperfecto. Era un refugio seguro que ensordecía mi alrededor, mientras dibujaba risas o lágrimas en aquel rostro inocente. Me acompañó por años y la mayoría de lo que sé, de las veces que me levanté o de las que callé, lo encontré en algún libro. Lo mismo leía viejas enciclopedias que revistas nuevas o me sumergía en las novelas de Isabel Allende. 


Recuerdo que devoré todas las Sopas de Pollo Para el Alma. Tenía mis preferencias, pero no discriminaba. Desde Miguel Ruiz, Gabriel García Márquez, la Biblia, William Shakespeare, Paulo Coelho hasta Silverio Pérez. En fin, disfrutaba leer hasta que saliera el Sol. 


Como a muchos, la tecnología me alejó de ese placer, fue sustituido por redes sociales que consumes a veces sin ninguna lógica. No me gusta leer de poco a poco. Así que la falta de tiempo se volvió la excusa perfecta. Sin embargo, ahora que la pantalla del celular me recuerda cuantas horas y minutos desperdicio a la semana en una alguna red, intoxicándome de información poco útil y valiosa, la excusa del tiempo se cayó de la mata. Perdemos segundos, minutos y horas sin un fin. Lo peor es que sabemos que ese tiempo jamás de los jamases lo vamos a recuperar y no hacemos nada para balancear ese hábito o vicio.  


Con la mudanza, sin rumbo fijo en un principio, no pude traer mis “intocables” libros. Aguardan en cajas con sus marcas imborrables y rezo porque no les de humedad. Me sentía que, si compraba más, traicionaría algunos de ellos todavía sin leer. Puede ser otra excusa, al igual que la de “no puedo gastar más dinero en libros” o “es que ahora leo online”. 

#PorFinMeAtreví en este tiempo de redescubrirnos, al que nos vemos expuesto por el coronavirus, a citarme con la lectura. La cuarentena fue la excusa perfecta. Ahora, le he dado su lugar. Puse reglas de cero interrupciones en casa y cada vez que llega Amazon vuelvo a vibrar de emoción como aquellos tiempos en que mi mamá me regalaba un libro nuevo. 


Volví apasionarme con el olor, con el vocablo infinito, a conectarme con la mente del autor, transportarme, a imaginar y re vivir las ganas de escribir. No se cuánto dure esta cuarentena, pero espero que la simple felicidad de seguir reconectándome con las pasiones de la pequeña Karina sea eterna.

Al igual que yo, espero que también logres encontrar esa vieja pasión que por las razones que seas dejaste tirada. Te invito a que, por fin, dejes de pichearte y des el paso a ese reencuentro. Puede ser algo simple o más complejo que leer, pero te aseguro que vale la pena intentarlo. La idea es desafiarte a tomar esta mala experiencia y convertirla en una mejor. Se intencional en tu tiempo y añadirás valor a tus días, desde la cuarentena hasta siempre. 

Reinicia tu andar de adentro hacia fuera. 


Te necesito fuerte e intencional.

¡Un abrazo!

Publicado por Karinamarie

Life Coach, Speaker y Entrenadora Certificada, especializada en liderazgo. Licenciada en Relaciones Públicas con Master en Redacción para los medios de comunicación. Soy amante de la lectura y la escritura. Miembro del John Maxwell Team y el Club Toastmaster del Sur de la Florida.

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