Deja de pedir permiso y actúa

¿Por qué te evades?

“Porque si te conocieras descubrirías que tú potencial es infinito y eso es una responsabilidad elevadísima que te empujaría a querer ser y hacer”, Karina Marie. 

Con cuarentena o sin ella, estás contigo 24-7 y no te conoces. Solo tienes una idea de ti preconcebida y que es la suma de cientos de etiquetas impuestas. Todos pasamos por eso. Vivimos en la búsqueda constante de nuestra autenticidad, pero nos fatigamos en el intento, y muchas veces, desistimos. 


Conocernos es una de las batallas más grandes que tenemos que librar. Benjamín Franklin lo explicó así:

“Hay tres cosas extremadamente duras: el acero, el diamante y conocerse a sí mismo”.


Es duro y lamentable, vernos derrotados constantemente por nosotros mismos. Nos tardamos demasiados años, de nuestra corta vida, en ver, reconocer y aceptar que no existe un oponente mayor. 


Se nos va la energía, y la vida, tratando de demostrar porque nosotros no y otros sí. Anhelamos, pero no actuamos. Entonces, preferimos mirar para el lado y criticar al que alcanza sus metas, optamos por minimizar sus esfuerzos. Mientras, nos damos el out sin pisar el terreno de juego. Nos aterra tener que ponernos el uniforme y asumir el compromiso de salir a jugárselo todo. Somos derrotados por el miedo a ser derrotados. 


Ya lo dijo Jan Christiaan Smuts:

 “El hombre no es derrotado por sus oponentes, sino por sí mismo”.  



Podemos ver miles de historias de motivación, asistir a cientos de conferencias de liderazgo o leer decenas de libros blindados de herramientas, pero lo dejamos ahí, en la euforia de la motivación temporera. ¿Por qué? Nos aterra usar nuestra voluntad. 


Un día, la experta en Marca Personal, Yael Bern escribió en su Instagram “Tu poder no lo recuperas tomando notas, lo recuperas tomando acción” y casi seguido la coach boricua Cinthya Martínez enfatizó en un live, “La educación te abre la puerta, pero la acción la mantiene abierta”. 


Te juro que en ese momento sentí que me ahogaba en mis apuntes, que reflejaban cientos de horas de estudio convertidas en cadáveres. Había perdido mi trabajo después del Huracán María junto a otros compañeros, había tenido que bajarle dos a mi proyecto por falta de presupuesto, entre otras razones, y encima tuve que emigrar de mi país en busca de nuevas oportunidades. La avalancha de cambios y emociones me hizo caer en un estado vulnerable. La vulnerabilidad hecha persona. 


Llevaba meses evadiéndome y sentía que mientras más dejará pasar el tiempo más difícil sería salir de el lugar donde me había permitido estar. Tenía claro que quería, pero no lo encontraba, no lograba aterrizar en mi interior y descubrir lo que quería hacer desde ese punto en adelante. Sabía que tenía ante mí la oportunidad de empezar de cero, pero no encontraba cómo volver a conectar la confianza ni siquiera para verbalizarlo.

¿Sabes por qué te lo cuento? porque puedes estar en la misma sintonía en la que yo estuve y sé que es bien difícil quedarse callado, al punto de ni siquiera atreverte a contártelo a ti misma. 


Descubrí que la única manera de aprender de lo que me sucedía era cambiar. No cambiarás hasta que no te pongas en movimiento y para moverte tienes que saber que el 95% de tus acciones responden a tus emociones. 

La mariposa 🦋 estaba lista, pero tenía que soltar la comodidad de la oruga, aceptar la transformación y salir a volar con la confianza de que las alas saldrían en el camino.

Con certeza te digo, que para cambiar urge liberarte de lo que te esclaviza. Arrebatar de raíz esos pensamientos, acciones y hábitos que tenemos arraigados y por los cuales no alcanzamos los resultados anhelados. La prueba, pregúntate ¿Estoy donde quiero estar? Reflexiona ¿me preparo para vivir y nunca vivo?😏


Detente por un momento y reflexiona…porque la vida pasará de todas maneras y cuando la aplazamos pagamos un precio demasiado caro. Vivimos en amargura, tratando de alimentar la falsa tranquilidad que nos da el no correr riesgos, pero luego vendrá la culpa.

Te has preguntado ¿Y si, sí? Amigos, a la larga, evitar el peligro no es más seguro que exponerse a él.

Te voy a contar una anécdota. 


Cuando era pequeña construía el mundo de las muñecas en mi cuarto. Era una tarea magistral a la que dedicaba horas y a veces días, lo que fuera necesario para que quedara como soñaba. Me sumergía sin distracciones, sin pedir permiso, sin opiniones, ni límites. 


Con paciencia y cajas de zapatos preparaba habitaciones, salones de bellezas, improvisaba castillos, las peinaba y vestía con combinaciones auténticas. A mi ritmo, me concentraba en cada detalle y mantenía el entusiasmo, estaba libre de expectativas, rechazos o críticas. Era guiada por mi sueño de un mundo perfecto y aunque no siempre quedaba como quería, lograba sentirme orgullosa. No había aplausos, ni premios, solo un deseo ardiente de hacerlo.

Una necesidad de creatividad que me alimentaba el interior. La necesidad sigue ahí, está dentro de ti, pero la evades. Solo con el tiempo, las experiencias y el conocimiento pude entender que en el proceso de crecer nos baja la autoestima, empezamos a temer al dolor, al fracaso, a no cumplir las expectativas de otros o a no sentirnos merecedores. Por las razones que sea y casi sin darnos cuenta: nos auto saboteamos.

¿Cuántos dejamos de creer en esos talentos únicos, que nos hacen únicos y que necesitamos expulsar para dejar esa huella única que nos ayudará amarnos y amar a los demás?

Te invito a elegir ser tu mejor versión. Coge tu visión, enfócate, llénate de conocimiento, discierne y aplica. Llena tu caja de zapatos con imaginación, se firme y constante en utilizarla. 


Despójate de las creencias, convicciones y opiniones cual si fueras niño encerrado en tu habitación dispuesto a crear para mostrar al mundo tu grandeza. Enamórate y entusiásmate de lo que quieres alcanzar. Escucha tu voz y obedécela. 


Arriésgate, sin garantías

Repite y repite, hasta alcanzarlo. La repetición te dará el carácter para perderle el respeto a la distracción, al orgullo y al rechazo. Los errores que cometemos en el camino se superan, pero el dolor de lo que dejamos de hacer será inconsolable. Deja de pedir permiso y actúa. Cuestiona y domina cada creencia limitante impuesta, porque nada que no confrontes cambiará. 


Te aseguro que los momentos que dediques a tu propósito serán los más gratificantes, pero lamento decirte que si esperas demasiado nada será importante.

Soy Karina, y quiero que sepas que creo en ti y creo en tu grandeza. 

Un abrazo 💞

Publicado por Karinamarie

Life Coach, Speaker y Entrenadora Certificada, especializada en liderazgo. Licenciada en Relaciones Públicas con Master en Redacción para los medios de comunicación. Soy amante de la lectura y la escritura. Miembro del John Maxwell Team y el Club Toastmaster del Sur de la Florida.

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