Paciencia, mi gran reto de cuarentena

Una de las cosas más importantes con la que lidio en la cuarentena es la paciencia. Paciencia para estudiar con Kalem, paciencia para mantenerme en casa, paciencia para la fregadera, paciencia para esperar, paciencia para manejar la incertidumbre. Paciencia conmigo cuando tuve que reconocer que no tenemos el control de la mayoría de las cosas y que eso está bien. Creo que de todos los aprendizajes que me han dejado situaciones anteriores de adversidad en mi vida, ninguna desarrolló tanto la paciencia como esta. 


Cuando hay una alerta de peligro y activamos el “mood” sobrevivencia, una de las principales cosas que queremos hacer es proteger a los nuestros. La crisis nos entra en las cosas esenciales de la vida y resta importancia a las que tal vez eran prioridades, pero sin ningún valor real. Llevo en Miami un año y jamás sentí tantos deseos de estar en mi Isla, con los míos, hasta que llegó el coronavirus. 


Ahora más que nunca entiendo aquella diáspora que se desvivió tras el paso del Huracán María, desastre natural que forzó mi salida de Puerto Rico. Ahora puedo sentir la desesperación que vivieron. La crisis me conectó con mis raíces, no veo las noticias de acá porque no alimentan mi sentido de pertenencia. Estoy aquí, pero soy de allá


Te explico esto para que sepas porque para mi la paciencia y evitar caer en la desesperación de querer salir corriendo a proteger a los míos y a sentir su calor es uno de los grandes desafíos de esta pandemia. Yo no puedo permitirme una irresponsabilidad y que por egoísmo ponga en riesgo a los míos, yo lo sé, sin embargo, es lo que deseo. Para trabajar la paciencia tuve que mejorar la reflexión y aumentar la FE. 


Si me preguntarás, en este momento, no al principio de la pandemia o al final, cuál es el mayor aprendizaje de esta crisis, te diría que aprender a esperar y confiar. Paciencia sin resignación. En definitivo, la receta fue poner un alto a los pensamientos negativos, limitar las quejas, aumentar la gratitud y repito: Confiar. 


Claro que, a esta receta, añado el hacer lo posible por aprender algo nuevo cada día. De modo, que cuando finalicé la crisis pueda sentir la satisfacción de que no fue tiempo muerto. De modo, que pueda inspirar a otros a que no se queden suspendidos en el aire y podamos trabajar esa ansiedad que crea la incertidumbre. 


Hay días que logro completar la lista y otros que me quedo en la primera tarea y le doy demasiadas vueltas. Incluso hay días que, teniendo el tiempo, pospongo. Entonces, vuelvo a descubrir que aplazar mis objetivos, por pequeños que sean, solo me hará sentir peor. En la noche reflexionó y al otro día me doy la oportunidad de hacerlo mejor. 


Cuéntame qué cosas has aprendido de esta cuarentena que te servirán en un futuro. Si has logrado días de actitud positiva, días de conexión con los tuyos o días productivos, ya ganaste. 

Los leo. Un abrazo.  


Publicado por Karinamarie

Life Coach, Speaker y Entrenadora Certificada, especializada en liderazgo. Licenciada en Relaciones Públicas con Master en Redacción para los medios de comunicación. Soy amante de la lectura y la escritura. Miembro del John Maxwell Team y el Club Toastmaster del Sur de la Florida.

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