Ocho cosas que no te contaron de perdonar

Uno de los actos más valientes de los seres humanos es reconocer cuando actuamos mal y tenemos el valor de pedir perdón. De igual forma, es de admirar los que logran perdonar porque eligen seguir con sus vidas. El caso es que tanto pedir perdón como perdonar, es una decisión. 

Recalco en la importancia de la libertad de elegir nuestras decisiones, porque cuando reconocemos el poder de decidir sobre todos los aspectos de nuestras vidas somos más conscientes del potencial que tenemos para cambiar el presente y diseñar el futuro que queremos.

Todos necesitamos ser perdonados y perdonar. Somos humanos, no perfectos y en algún momento de nuestras vidas podemos dañar a otros, aunque no sea intencional. Si queremos crear una obra de arte con todas las piezas de nuestras vidas necesitamos incluir el perdón. Cuando perdonamos juntamos esas partes rotas de nuestra vida y creamos una obra hermosa. Para hacerlo de manera efectiva debemos estar claros de lo qué es el perdón y cuáles son sus beneficios.

“Perdonar es tomar la decisión de no retener nada en contra de otra persona, a pesar de lo que él o ella te hayan hecho”.

El perdón no es una palabra mágica que nos dará una cura inmediata, ni un ritual. El perdón es un proceso sanador que eliges por amor propio. El perdón es un don de Dios en que tenemos la valentía de aceptar que sí sucedió, que sí tiene importancia y que sí nos lastimaron, pero decidimos re dirigir nuestras emociones para quitarle el poder de afectar nuestro presente y el futuro. 

El número uno en liderazgo, John Maxwell, nos comparte los ocho NO del acto de perdonar:

1. Perdonar no es aprobar lo que te hicieron

No es decir: «Bueno, está bien; nadie es perfecto. Todos cometemos errores; es algo sin importancia». Sí tiene importancia y sí te lastimaron.

2. Perdonar no es negar lo que sucedió

No es decir: «No sucedió. Me olvidé completamente de eso y seguí adelante. No dejé que eso me afectara». Sí sucedió y te lastimó.

3. Perdonar no es olvidar

A lo mejor dices: «Los perdonaré en cuanto me pidan perdón». No lo esperes. Algunas personas nunca te pedirán una disculpa.

4. Perdonar no es esperar a que te pidan una disculpa

La gente con frecuencia dice: «Perdona y olvídalo». Es imposible olvidar si te violaron, te molestaron, te abandonaron, te golpearon o abusaron de ti. ¿«Olvídalo»? ¡Imposible!

5. Perdonar no es dejar de sentir el dolor

Tal vez siempre te van a doler las injusticias cometidas en tu contra. Está bien que eso te moleste, pero el hecho que te duela no significa que no puedas perdonar. Tal vez el dolor no desaparecerá, pero el perdón lo aminorará.

6. Perdonar no es algo que se hace una vez

El hecho de perdonar a alguien no significa que esa persona dejará de cometer faltas. Es probable que necesite que la perdones otra vez. Perdonar es un proceso.

7. Perdonar no es un asunto de confianza

Perdonar no significa confiar. Perdonar es una decisión, un regalo para ti mismo y para los demás. La confianza se gana al pasar el tiempo. Perdonar a alguien no significa confiar en la persona inmediatamente. La confianza se desarrolla lentamente en base al comportamiento, no a las palabras.

8. Perdonar no es reconciliarse

El hecho de que hayas perdonado a alguien no siempre trae cercanía o compatibilidad. El perdón es la decisión de una persona; la reconciliación es la decisión de dos. Al no perdonar te quedas herido, distante e incómodo. Con el perdón, te conviertes en una hermosa imagen compuesta de tus partes rotas, en alguien inclusivo y apacible.

Hay un viejo refrán que dice que no perdonar a alguien es como beber veneno y esperar que muera la otra persona. Cuando nos aferramos a viejas heridas y rencores, esencialmente estamos decidiendo conservar una herida que nos impide ser completamente sanos.

Si nos aferramos al enojo, el resentimiento y la amargura, nunca podremos sanar verdaderamente de nuestras heridas. Solo al decidir perdonar podemos empezar el proceso de sanidad. Puede sonar como un cliché, pero el perdón es medicina para el alma; medicina que necesitaremos si queremos vivir la vida al máximo.

Beneficios de perdonar

Podemos comenzar por perdonanrnos a nosotros mismos y dejar de juzgarnos con tanta dureza. Miremos el pasado con más compasión y más conscientes. Hay un lugar en tu interior que sabe que no puede cambiar lo ocurrido, pero si despedirse de él. 

Vivir perdonando es tener una vida de libertad que mejora tu bienestar piscológico y te da una sensación de paz al soltar el dolor y el enojo. Lograrás verte a ti mismo y a los demás con más claridad. Podrás tratar a los demás mejor de lo que te tratan. Podrás vivir sin asuntos inconclusos. Podrás pedir perdón a los demás. TU PAZ.

“Hoy voy a perdonar a alguien y a cosechar las posibilidades positivas de mi acción”

Publicado por Karinamarie

Life Coach, Speaker y Entrenadora Certificada, especializada en liderazgo. Licenciada en Relaciones Públicas con Master en Redacción para los medios de comunicación. Soy amante de la lectura y la escritura. Miembro del John Maxwell Team y el Club Toastmaster del Sur de la Florida.

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